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lunes, 27 de enero de 2014

PERCEPCIÓN DE LA INFLUENCIA DEL ESTRÉS EN LA SALUD Y LA ENFERMEDAD CORONARIA




Como precedente tenemos que la percepción positiva o negativa que se tenga del estrés en la salud puede influir en ciertas patologías físicas o psicológicas, sin embargo no se tiene suficiente evidencia científica que confirme esta teoría. Aun así, y siguiendo con las investigaciones sobre el efecto positivo del estrés, les compartimos este articulo sobre la relación entre la percepción del estrés y la enfermedad coronaria.

Autores: Hermann Nabi1, Mika Kivimäki, G. David Batty, Martin J. Shipley, Annie Britton, Eric J. Brunner, Jussi Vahtera, Cédric Lemogne, Alexis Elbaz and Archana Singh-Manoux.

Septiembre de 2013, la Revista Europea del Corazón publica el artículo del investigador Hermann Nabi (et. al), el cual tiene por objetivo identificar si el riesgo de enfermedad coronaria aumenta en las personas que reportan un impacto negativo del estrés en su salud.

Los análisis se basan en 7.268 hombres y mujeres (edad media: 49,5 años, rango intercuartil: 11 años) de la cohorte británica Whitehall II. En más de 18 años de seguimiento, hubo 352 eventos de enfermedad coronaria o primer infarto de miocardio no mortal (IM). Después de ajustar las características sociodemográficas, los participantes que informaron al inicio que el estrés ha afectado su salud "mucho o extremadamente" tenía un riesgo 2,12 veces mayor de enfermedad coronaria o accidente no mortal, en comparación con los que informaron que el estrés no afecta su salud. Esta asociación se atenuó, pero se mantuvo estadísticamente significativa después de ajustar factores de riesgo psicológicos biológicos, conductuales, y otros, incluyendo los niveles de estrés percibido, y las medidas de apoyo social; cociente de riesgos instantáneos ajustado plenamente: 1,49 (IC del 95% 1.1 a 2.22).

Dentro de los principales resultados, los autores indicaron que “se ha tratado de examinar la asociación prospectiva entre el impacto percibido de estrés en la salud y la incidencia de las enfermedades del corazón por más de 18 años. Se encontró que los sujetos que percibieron que el estrés afecta su salud ‘mucho o extremadamente’ presentaron un mayor riesgo de enfermedad coronaria, evaluado a través de las enfermedades coronarias e infarto al miocardio. Esta asociación fue independiente de una amplia gama de mediadores / factores de confusión, incluyendo los niveles de percepción de estrés, personalidad y percepción de la salud.”
En este estudio, además de ser el primero en su clase, al analizar la relación entre la percepción de la influencia del estrés en la salud y la enfermedad coronaria del corazón con un seguimiento por largo tiempo, fue posible controlar una amplia gama de comportamientos relacionados con la salud, los parámetros biológicos medidos y factores psicológicos. Para complementar, la novedad se encuentra en el énfasis que se hizo sobre “la percepción del impacto del estrés sobre la salud” y no sobre los “niveles de estrés percibidos” por los individuos que se había analizado en estudios anteriores.

Finalmente se confirmó que la percepción de estrés en la salud predice la incidencia de enfermedad coronaria independientemente de los niveles de estrés percibidos. Resultados más profundos fueron consistentes con la idea de que las respuestas ante el estrés pueden diferir grandemente entre individuos.

domingo, 19 de enero de 2014

CAMBIAR TU PERCEPCIÓN DEL ESTRÉS PUEDE SALVAR TU VIDA

En septiembre de 2013, un hombre llamado Nik Wallenda cruzó el Gran Cañón caminando sobre una cuerda a 1500 pies de altura. A su llegada al otro lado y en respuesta a la pregunta ¿que hizo posible esta hazaña? Nik respondió: “viendo las manifestaciones físicas del estrés como algo positivo”.

Corroborando esta postura, la psicóloga Nelly McGonigal afirma que las manifestaciones del estrés solo son negativas cuando se les ve como tal. Esta teoría es explicada en una excelente conferencia que compartimos contigo. Haz clic en el link ‘Como hacer del estrés tu amigo” (en la parte inferior puedes ver el texto en español) y conoce los beneficios del estrés. 



Por lo anterior, para dar inicio a este año y aprovisionarte de herramientas para sobrellevar el estrés, compartiremos contigo las investigaciones que demuestran que las manifestaciones del estrés tomadas desde una perspectiva positiva, pueden hasta salvar tu vida.


No te pierdas los post de esta semana!

lunes, 6 de mayo de 2013

Estrategias para afrontar el Cáncer




































Se inició a partir del pasado viernes 3 de mayo a las 11:00am y se mantendrá todos los viernes en la Liga Colombiana Contra el Cáncer. Es un taller basado en técnicas de relajación para afrontar el cáncer, consta de seis sesiones en su totalidad, cuatro básicas y dos de meditación, basado en el libro “Vencer el cáncer” su autor es el Dr. Ariel Alarcón Prada, médico psiquiatra.

Va dirigido para pacientes con cáncer y sus familiares.  

jueves, 24 de enero de 2013

ESTRES EN LA ADOLESCENCIA





Un estudio realizado recientemente en Estados Unidos determinó que los niveles elevados de una hormona del estrés en la adolescencia, mezclado a los cambios del crecimiento y a factores ambientales, aumenta la posibilidad de afectar la fisiología del cerebro.
Tomado de: http://www.telesurtv.net/articulos/2013/01/23/aseguran-que-el-estres-en-adolescentes-podria-generar-enfermedades-mentales-8817.html


miércoles, 23 de enero de 2013

Efectos del estrés en la voz



El estrés y la ansiedad pueden afectar las cuerdas vocales y favorecer el desarrollo de afonía y otros trastornos de la voz. 
Las situaciones estresantes provocan una tensión generalizada en cabeza, cuello, garganta y mandíbula, así como en la parte superior del pecho, la espalda y los hombros, que fluye a través de todo el mecanismo de la voz. 
Cualquier desempeño profesional en el que se asocien el estrés (conflictos psicológicos) y el uso de la voz, como el ámbito educativo, puede conducir a la fatiga vocal o, incluso, a la disfonía. Reducir el estrés mediante ejercicios relajantes y suaves o la meditación, que se ha constatado que puede rebajar la tensión; utilizar otras herramientas educativas, además de la voz; y mantener una buena aclimatación en el lugar de trabajo, poniendo atención en las zonas de cuello y garganta.

martes, 27 de noviembre de 2012

Mindfulness aumenta la productividad


¿Por qué cada vez más empresas europeas y grandes corporaciones norteamericanas incorporan dentro de los programas de bienestar a sus empleados la meditación tipo Mindfulness?

Esta forma de meditación fácil de aprender fue desarrollada por Jon Kabat-Zinn en 1979 en la Universidad de Masachussets  y lleva a sus practicantes a ser más proactivos, a ser más creativos, a tener mejor humor, a trabajar mejor en equipo, a ser menos conflictivos.

Desde ingenieros y creativos del silicon Valley, hasta miembros de las fuerzas armadas norteamericanas pasando por ejecutivos de wall streeet, más de dos millones de personas han participado en los talleres, retiros y capacitaciones muy similares a las que desarrollamos en real-lax, con las que todos ellos han aprendido a puesto en práctica la realización de 20 minutos de meditación todas las mañanas.

Con ello, has disminuido sus niveles de estrés y de las enfermedades relacionadas con el (trastorno psicosomáticos, infarto de miocardio, hipertensión arterial, etc.) y han aumentado su productividad al estar más concentrados en sus trabajos, ser mas proactivos, menos conflictivos, más creativos, más comprometidos y más identificados con sus trabajos.

Esto también puede ocurrir en su empresa. Llámenos www.real-lax.com

El Estrés afecta su cerebro


De acuerdo a  investigadores del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Salud Mental (CIBERSAM), dependientes del Ministerio de Ciencias de la Innovación de España: el estrés es una experiencia de inestabilidad psicológica como respuesta a factores ambientales externos. Esta enfermedad es una fuente de patología y produce efectos a corto, medio y largo plazo. Además, puede dañar el cerebro a nivel molecular y desde ahí, extender su daño a través de las hormonas al resto del cuerpo. 
Especialistas en la materia afiman que entre los desencadenantes del estrés están el exceso de información, el daño, el aislamiento, la presión grupal y la frustración. Su presencia se puede manifestar en varias etapas, desde los primeros síntomas de alarma derivados de la tensión muscular, a la etapa de resistencia con el síntoma de tensión psíquica. Si persiste en el tiempo, puede degenerar en agotamiento, con síntomas físicos somáticos. Entre los síntomas psíquicos del estrés se encuentran el nerviosismo, la alerta, el insomnio, la falta de concentración y memoria, la irritabilidad, tristeza, falta de energía, disminución de la sociabilidad y desmotivación
Como manifestaciones físicas destacan la sensación de ahogo, rigidez muscular, pupilas dilatadas, tensión alta, úlceras, cefaleas, etc. En cuanto a las consecuencias fisiológicas varían desde tener el cerebro activado permanentemente para la acción, sentidos alerta, hormonas, aceleración del pulso, respiración más profunda y músculos tensos, entre otros. Esto puede desembocar en un trastorno de ansiedad.
El estrés puede variar según sea el entorno que lo causa, su duración, la intensidad de éste y las consecuencias clínicas. Por la naturaleza del entorno, hay que distinguir el “síndrome del quemado” o mobbing en el contexto laboral, tener padres mayores, enfermos crónicos o hijos problemáticos, en el entorno familiar; tener altas expectativas, incapacidad, abuso, acoso, exceso de responsabilidad o agendas cargadas, y además están los clásicos problemas económicos o con los vecinos, por ejemplo, en el ámbito social.
Si consideramos el estrés desde la perspectiva de la duración del estresor, se habla de estrés agudo cuando deriva de un acontecimiento puntual, como puede ser una muerte, una separación o un accidente. El estrés se convierte en crónico si la situación estresante se prolonga en el tiempo; ejemplos de ello son el ya citado “síndrome del quemado” o el acoso escolar. 
Dependiendo de las consecuencias clínicas, el estrés puede causar, desencadenar o perpetuar patologías agudas. En estas situaciones se presentan síntomas de ansiedad, depresión, conductuales o bien mixtos, que son leves y recortados en el tiempo y no duran más de unos meses. Pero también provocar patologías más fuertes, como los trastornos por estrés postraumático y trastornos afectivos.
Finalmente, el estrés puede dar origen a patologías crónicas, como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y trastornos somatomorfos, en los que el estresor es crónico y los síntomas permanecen durante mucho tiempo. A su vez, el estrés puede desencadenar trastornos mentales (episodios depresivos, maníacos y psicóticos), las enfermedades autoinmunes (lupus, espondilitis anquilopoyética y colitis ulcerosa) y enfermedades dermatológicas (psoriasis y dermatitis en general ), así como enfermedades degenerativas como las demencias.
Según los expertos, para superar el estrés lo mejor es evitar con modos sanos de vida, comunicarlo, resistir creyendo en uno mismo, limitar y tratarlo con ayuda profesional. Una vez que se sufre, hay que intentar superarla lo antes posible, ya que cuanto más se prolongue en el tiempo, más patologías puede desencadenar llegando a perpetuar.

Tomado de Pueblo y Sociedad Noticias
Derecho reservado por Centro de Investigaciones biomédicas en Red de Salud Mental
Unidad de Comunicación

jueves, 20 de octubre de 2011

Alarma en Bogotá por estrés y depresión

El 21 de mayo, en el diario nacional El Tiempo, se realizó una publicación en referencia a los altos niveles de estrés que se vive en Bogota, de acuerdo a dicha publicación las consultas en relación a estrés y depresión subieron. Se estiman como posibles causas, la crisis económica y caos en ciudad.

Según Lucevin Gómez, redactora del diario, uno de cada cinco bogotanos, en algún momento de la vida, ha tenido que consultar a un especialista por padecer, seriamente, de depresión, ansiedad, angustia, nerviosismo o estrés.

Son trastornos que estaría sufriendo, incluso, una población mayor, pero no consulta porque no sabe o no quiere, y que llega al 46,7 por ciento, según valoró la Secretaría Distrital de Salud (SDS), con base en los resultados del último estudio nacional de salud mental hecho por el Ministerio de la Protección Social, y que el secretario, Héctor Zambrano, presentó en un reciente Consejo de Seguridad en el Distrito.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que la depresión la termina enfrentando uno de cada 4 adultos, en algún momento de la vida. Y ha señalado que este trastorno mental puede cubrir entre un 5 y un 10 por ciento de la población.

Por ello, el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, José del Carmen Bornacelly, afirma que "la prevalencia de cualquiera de esos trastornos, en el 46,7 por ciento de la población, resulta muy elevada y estaría mostrando que la problemática mental en Bogotá es grave".


Es un asunto que, de hecho, tiene en alerta a la Asociación, porque la consulta psiquiátrica creció en los dos últimos años. "En algunos casos se ha duplicado", manifiesta el médico psiquiatra y catedrático de la Universidad Nacional Rafael Vásquez.

Así lo corrobora la directora del programa de Salud Mental del Hospital Simón Bolívar, Nohemí Sastoque, que ha registrado un aumento del 33 por ciento en la demanda de la atención. "Antes teníamos 13 camas para hospitalización y hasta 20 pacientes que esperaban la cita para psiquiatría. Ahora, agrega, subieron las camas a 34 y continúan en espera más de 10 pacientes, que a veces logran la consulta al mes. Es tanta la demanda, que los especialistas no dan abasto".

Los bogotanos terminan depresivos, angustiados o estresados por diversas razones biológicas, sociales, económicas y psicológicas, dice el médico psiquiatra Germán Puerta. En otras palabras, están influyendo factores como la agitación y el caos que se vive en Bogotá, la congestión y la inseguridad en las calles y vehículos, los problemas económicos, el desempleo, las presiones sociales y los conflictos en las relaciones intrafamiliares y de pareja.

"Si se vive en un barrio peligroso y no se tiene dinero para comer, la persona se deprime más. Hay un factor de riesgo, cuando, psicológicamente, no se es resistente para soportar ese estado. Es cuando se intenta o se llega al suicidio", apunta Puerta.

El suicidio, uno de los indicadores de salud mental, también se ha elevado en la ciudad. La coordinadora de Salud Mental de la SDS, Gloria del Pilar Cardona, informa que entre enero y abril de este año subió el 45 por ciento, frente al 2010, al pasar de 62 a 90 casos en ese periodo.

El hecho más alarmante para las autoridades es que la tendencia al suicidio está presentándose, en menores de 10 años. En el 2009 hubo 13 casos, en edades de los 5 a los 10 años; y en el 2010, 10 en niños de los 6 a los 10 años.

Para el médico psiquiatra infantil Germán Casas, los detonantes de esos trastornos son los conflictos en las relaciones con los padres, el matoneo, el abuso y el maltrato en el hogar o el colegio. "Cuando un niño siente miedo y habla de suicidio, hay que creerle".

Pero mientras hay más pacientes afectados en su salud mental, en la ciudad vienen reduciéndose los servicios públicos para consultas psiquiátricas y hay menos espacios para esta atención, denunció la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
'Estoy sola, no quiero vivir'

Menor de 15 años, atendida por la línea 106:"Estoy muy triste aquí en la casa, pero en el colegio mostraba que estaba feliz. Aparentaba para que no me preguntaran nada. Mi mamá trabaja, pero le tengo miedo porque es muy exigente. Ni siquiera me felicitó por el logro que tuve en el curso. Ahora, me siento mal. Quiero hacerme algo. No quiero vivir. Me siento también culpable porque mi tío murió y no me pude contentar antes con él". Esta llamada fue hecha el miércoles pasado, a las 10 a.m, a la línea 106. El año pasado, entre las 30.898 llamadas a este servicio, 93 las hicieron niños de 4 a 8 años, motivadas por la tristeza. y 454, por la soledad.

Según los psiquiatras, a los niños hay que prestarles más atención y facilitar la comunicación, para evitar tragedias. Por otro lado, las depresiones y demás trastornos de salud mental que presenten los adultos, se deben consultar al especialista, cuando los síntomas sean persistentes por más de dos meses, ya perturben la vida laboral o familiar y cuando no se puede salir de ese estado, pese a los intentos por superarlo.

Derechos Reservados por El Tiempo
Redactado por Lucevin Gomez

lunes, 6 de junio de 2011

El Estrés, Malo Para Tu Cerebro


De acuerdo a  investigadores del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Salud Mental (CIBERSAM), dependientes del Ministerio de Ciencias de la Innovación de España: el estrés es una experiencia de inestabilidad psicológica como respuesta a factores ambientales externos. Esta enfermedad es una fuente de patología y produce efectos a corto, medio y largo plazo. Además, puede dañar el cerebro a nivel molecular y desde ahí, extender su daño a través de las hormonas al resto del cuerpo. 
Especialistas en la materia afiman que entre los desencadenantes del estrés están el exceso de información, el daño, el aislamiento, la presión grupal y la frustración. Su presencia se puede manifestar en varias etapas, desde los primeros síntomas de alarma derivados de la tensión muscular, a la etapa de resistencia con el síntoma de tensión psíquica. Si persiste en el tiempo, puede degenerar en agotamiento, con síntomas físicos somáticos. Entre los síntomas psíquicos del estrés se encuentran el nerviosismo, la alerta, el insomnio, la falta de concentración y memoria, la irritabilidad, tristeza, falta de energía, disminución de la sociabilidad y desmotivación
Como manifestaciones físicas destacan la sensación de ahogo, rigidez muscular, pupilas dilatadas, tensión alta, úlceras, cefaleas, etc. En cuanto a las consecuencias fisiológicas varían desde tener el cerebro activado permanentemente para la acción, sentidos alerta, hormonas, aceleración del pulso, respiración más profunda y músculos tensos, entre otros. Esto puede desembocar en un trastorno de ansiedad.
El estrés puede variar según sea el entorno que lo causa, su duración, la intensidad de éste y las consecuencias clínicas. Por la naturaleza del entorno, hay que distinguir el “síndrome del quemado” o mobbing en el contexto laboral, tener padres mayores, enfermos crónicos o hijos problemáticos, en el entorno familiar; tener altas expectativas, incapacidad, abuso, acoso, exceso de responsabilidad o agendas cargadas, y además están los clásicos problemas económicos o con los vecinos, por ejemplo, en el ámbito social.
Si consideramos el estrés desde la perspectiva de la duración del estresor, se habla de estrés agudo cuando deriva de un acontecimiento puntual, como puede ser una muerte, una separación o un accidente. El estrés se convierte en crónico si la situación estresante se prolonga en el tiempo; ejemplos de ello son el ya citado “síndrome del quemado” o el acoso escolar. 
Dependiendo de las consecuencias clínicas, el estrés puede causar, desencadenar o perpetuar patologías agudas. En estas situaciones se presentan síntomas de ansiedad, depresión, conductuales o bien mixtos, que son leves y recortados en el tiempo y no duran más de unos meses. Pero también provocar patologías más fuertes, como los trastornos por estrés postraumático y trastornos afectivos.
Finalmente, el estrés puede dar origen a patologías crónicas, como el síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y trastornos somatomorfos, en los que el estresor es crónico y los síntomas permanecen durante mucho tiempo. A su vez, el estrés puede desencadenar trastornos mentales (episodios depresivos, maníacos y psicóticos), las enfermedades autoinmunes (lupus, espondilitis anquilopoyética y colitis ulcerosa) y enfermedades dermatológicas (psoriasis y dermatitis en general ), así como enfermedades degenerativas como las demencias.
Según los expertos, para superar el estrés lo mejor es evitar con modos sanos de vida, comunicarlo, resistir creyendo en uno mismo, limitar y tratarlo con ayuda profesional. Una vez que se sufre, hay que intentar superarla lo antes posible, ya que cuanto más se prolongue en el tiempo, más patologías puede desencadenar llegando a perpetuar.

Tomado de Pueblo y Sociedad Noticias
Derecho reservado por Centro de Investigaciones biomédicas en Red de Salud Mental
Unidad de Comunicación

lunes, 23 de mayo de 2011

Alarma en Bogotá por estrés y depresión

El pasado 21 de mayo, en el diario nacional El Tiempo, se realizó una publicación en referencia a los altos niveles de estrés que se vive en Bogota, de acuerdo a dicha publicación las consultas en relación a estrés y depresión subieron. Se estiman como posibles causas, la crisis económica y caos en ciudad.

Según Lucevin Gómez, redactora del diario, uno de cada cinco bogotanos, en algún momento de la vida, ha tenido que consultar a un especialista por padecer, seriamente, de depresión, ansiedad, angustia, nerviosismo o estrés. 

Son trastornos que estaría sufriendo, incluso, una población mayor, pero no consulta porque no sabe o no quiere, y que llega al 46,7 por ciento, según valoró la Secretaría Distrital de Salud (SDS), con base en los resultados del último estudio nacional de salud mental hecho por el Ministerio de la Protección Social, y que el secretario, Héctor Zambrano, presentó en un reciente Consejo de Seguridad en el Distrito. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que la depresión la termina enfrentando uno de cada 4 adultos, en algún momento de la vida. Y ha señalado que este trastorno mental puede cubrir entre un 5 y un 10 por ciento de la población.

Por ello, el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, José del Carmen Bornacelly, afirma que "la prevalencia de cualquiera de esos trastornos, en el 46,7 por ciento de la población, resulta muy elevada y estaría mostrando que la problemática mental en Bogotá es grave". 


Es un asunto que, de hecho, tiene en alerta a la Asociación, porque la consulta psiquiátrica creció en los dos últimos años. "En algunos casos se ha duplicado", manifiesta el médico psiquiatra y catedrático de la Universidad Nacional Rafael Vásquez.

Así lo corrobora la directora del programa de Salud Mental del Hospital Simón Bolívar, Nohemí Sastoque, que ha registrado un aumento del 33 por ciento en la demanda de la atención. "Antes teníamos 13 camas para hospitalización y hasta 20 pacientes que esperaban la cita para psiquiatría. Ahora, agrega, subieron las camas a 34 y continúan en espera más de 10 pacientes, que a veces logran la consulta al mes. Es tanta la demanda, que los especialistas no dan abasto".

Los bogotanos terminan depresivos, angustiados o estresados por diversas razones biológicas, sociales, económicas y psicológicas, dice el médico psiquiatra Germán Puerta. En otras palabras, están influyendo factores como la agitación y el caos que se vive en Bogotá, la congestión y la inseguridad en las calles y vehículos, los problemas económicos, el desempleo, las presiones sociales y los conflictos en las relaciones intrafamiliares y de pareja. 

"Si se vive en un barrio peligroso y no se tiene dinero para comer, la persona se deprime más. Hay un factor de riesgo, cuando, psicológicamente, no se es resistente para soportar ese estado. Es cuando se intenta o se llega al suicidio", apunta Puerta.

El suicidio, uno de los indicadores de salud mental, también se ha elevado en la ciudad. La coordinadora de Salud Mental de la SDS, Gloria del Pilar Cardona, informa que entre enero y abril de este año subió el 45 por ciento, frente al 2010, al pasar de 62 a 90 casos en ese periodo. 

El hecho más alarmante para las autoridades es que la tendencia al suicidio está presentándose, en menores de 10 años. En el 2009 hubo 13 casos, en edades de los 5 a los 10 años; y en el 2010, 10 en niños de los 6 a los 10 años.

Para el médico psiquiatra infantil Germán Casas, los detonantes de esos trastornos son los conflictos en las relaciones con los padres, el matoneo, el abuso y el maltrato en el hogar o el colegio. "Cuando un niño siente miedo y habla de suicidio, hay que creerle". 

Pero mientras hay más pacientes afectados en su salud mental, en la ciudad vienen reduciéndose los servicios públicos para consultas psiquiátricas y hay menos espacios para esta atención, denunció la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
'Estoy sola, no quiero vivir'

Menor de 15 años, atendida por la línea 106:"Estoy muy triste aquí en la casa, pero en el colegio mostraba que estaba feliz. Aparentaba para que no me preguntaran nada. Mi mamá trabaja, pero le tengo miedo porque es muy exigente. Ni siquiera me felicitó por el logro que tuve en el curso. Ahora, me siento mal. Quiero hacerme algo. No quiero vivir. Me siento también culpable porque mi tío murió y no me pude contentar antes con él". Esta llamada fue hecha el miércoles pasado, a las 10 a.m, a la línea 106. El año pasado, entre las 30.898 llamadas a este servicio, 93 las hicieron niños de 4 a 8 años, motivadas por la tristeza. y 454, por la soledad. 

Según los psiquiatras, a los niños hay que prestarles más atención y facilitar la comunicación, para evitar tragedias. Por otro lado, las depresiones y demás trastornos de salud mental que presenten los adultos, se deben consultar al especialista, cuando los síntomas sean persistentes por más de dos meses, ya perturben la vida laboral o familiar y cuando no se puede salir de ese estado, pese a los intentos por superarlo. 

Derechos Reservados por El Tiempo
Redactado por Lucevin Gomez

domingo, 10 de abril de 2011

El estrés asociado a la enfermedad de Parkinson


La Unidad de Trastornos del Movimiento del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional es liderada por el Dr. Víctor Campos y la Dra. Concepción del Río, neurólogos especialistas en trastornos del movimiento, quienes realizan una valoración global apoyados en las desarrolladas técnicas de Diagnóstico por Imagen y de Medicina Nuclear con las que cuenta el centro, e integrados dentro un equipo multidisciplinar formados por neuropsicólogos, fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales.

Según asegura el Dr. Víctor Campos, Director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional, un servicio que da una respuesta integral a las personas que sufren esta enfermedad, “el estrés que conlleva el ritmo de vida actual tiene como consecuencia un aumento de la actividad del sistema glutamatérgico (un neurotransmisor cerebral) que influye en la puesta en marcha de los sistemas de degeneración de las neuronas en general y de las neuronas dopaminérgicas en particular, responsables de la enfermedad de Parkinson”, afirma el Dr. Campos, quien añade que “el incremento de este tipo de padecimientos cerebrales puede ser indicativo de una forma de vida a la que, al menos por ahora, el cerebro de los humanos parece no estar adaptado”. 

Xanit Hospital Internacional informa que más de 150.000 personas en España y más de 22.000 en Andalucía sufren de Parkinson, una dolencia neurodegenerativa que afecta principalmente a mujeres y hombres de más de 60 años y cuyo incremento de casos podría estar relacionado con el estrés. 

Otro de los factores que influyen en la mayor frecuencia de aparición de esta enfermedad están asociados al aumento de la esperanza de vida, y al consecuente incremento de la edad media de la población, aunque es necesario resaltar que las mejoras terapéuticas alcanzadas han conseguido que la vida de estos pacientes sea más prolongada y de mejor calidad. Según explica el Director del Área de Neurociencias de Xanit Hospital Internacional se trata de una enfermedad edad-dependiente, poco común antes de los 50 años. “A partir de los 60 años las cifras de incidencia aumentan de forma progresiva y por nuestra experiencia hemos comprobado que existe una edad de riesgo (alrededor de los 72-75 años) en el que si la enfermedad aparece será más grave y con peor respuesta a los tratamientos”. 

A pesar de ello, el Dr. Víctor Campos aclara que un 5% de las personas que sufren esta enfermedad tienen menos de 40 años, denominándose a este grupo ‘parkisonismos juveniles’. Con respecto a los síntomas, en la mitad de los pacientes se inician con rigidez y lentitud en la realización de movimientos voluntarios y en el otro 50% los síntomas están asociados a un temblor característico que aparece cuando el paciente está relajado, llamado “temblor de reposo”. 

El Dr. Víctor Campos confía que a corto plazo la curación del Parkinson será una realidad gracias a las múltiples líneas de investigación que garantizan una aproximación real a la solución del problema que pone en marcha la neurodegeneración en la enfermedad de Parkinson. Pero, por el momento resalta la importancia de los fármacos para el tratamiento de esta enfermedad y así como estrategias quirúrgicas, entre las que se encuentra la estimulación cerebral profunda, de alta eficacia en el control de los síntomas y que consiste en la colocación de un “marcapasos” en el núcleo cerebral subtalámico, de importancia decisiva en el control del sistema glutamatérgico. “También existe la posibilidad de ‘restaurar’ con terapia celular las estructuras cerebrales afectadas por el proceso degenerativo o en casos concretos en los que se demuestre una anomalía genética, realizar un tratamiento con terapia génica”, añade el Dr. Víctor Campos, quién añade que como complemento, existen diferentes técnicas de fisioterapia, terapia ocupacional, musicoterapia o bio feet-back (una técnica neurofisiológica asociada a una sensación) que juegan también un papel importante en el abordaje integral del paciente parkinsoniano. 


Tomado del blog: NOTICIAS DE SALUD

domingo, 3 de abril de 2011

MIRA COMO AFECTA EL ESTRÉS AL HIPOCAMPO ( estructura cerebral)

En la revista Neurology, correspondiente al 9 de diciembre de 2003, se publicó un estudio que refiere que el estrés afecta estructuralmente el hipocampo. De acuerdo al grupo de investigadores norteamericanos, el estrés crónico se asocia a daños en el hipocampo y a deterioro de la memoria, tanto en animales como en seres humanos. Con el objeto de examinar esta relación con datos clínicos y patológicos procedentes del Religious Orders Study, se llevo a cabo un estudio clínico-patológico longitudinal en monjas, sacerdotes y frailes católicos ancianos en los Estados Unidos.

Al comienzo de la investigación se evaluó en los sujetos la tendencia a experimentar distrés psicológico (además de la evaluación cognoscitiva inherente al Religious Orders Study), como indicador de su susceptibilidad ante estados emocionales negativos a través de su vida.

De los participantes que fallecieron durante el estudio, más del 90% fueron sometidos a estudio histopatológico de sus cerebros, comprobándose la presencia o no de lesiones características de la enfermedad de Alzheimer (EA). La valoración se realizo mediante análisis ajustado para las variables clínicas y demográficas, la asociación entre tendencia al distrés, deterioro cognitivo, EA incidente y mediciones de histopatología de EA.

De los 939 sujetos evaluados inicialmente (de los que 797 fueron reevaluados al menos una vez durante el estudio), 140 personas desarrollaron EA durante los 4.9 años que como media duró su seguimiento. La media de reevaluaciones por sujeto fue de 5.9, con hasta 9 reevaluaciones en algunos de ellos, debido a que el Religious Orders Study está aún en curso.

Se constató que los participantes con una tendencia alta a padecer distrés psicológico tenían el doble de riesgo de padecer EA que los que tenían una tendencia baja a padecerlo. La tendencia al distrés psicológico se asoció también a deterioro de la memoria episódica, aunque no de otras áreas cognitivas. Tal asociación elevaba el riesgo hasta más de 10 veces para aquellos con alta tendencia al distrés psicológico, en comparación con lo sujetos con baja tendencia al mismo.

Sin embargo, la tendencia al distrés psicológico no mostró asociación con las mediciones de lesiones histopatológicas de EA.

Los autores concluyen que: "La tendencia a experimentar distrés psicológico es un factor de riesgo para EA, efecto independiente de marcadores histopatológicos de EA tales como las placas y ovillos corticales".

Tomado de Hipocampo.org

domingo, 6 de marzo de 2011

Ser víctima de un delito aumenta el riesgo de enfermar

El estrés postraumático y el daño psicológico aumentan el riesgo de sufrir enfermedades futuras, tales como problemas cardíacos, después de sufrir o presenciar un delito , y tiene efecto acumulativo

Lejos de los debates sin soluciones sobre las frecuentes olas de delitos en las que queda sumergida la tranquilidad social, están las huellas psicológicas con las que las víctimas deben convivir de por vida. Nuevos estudios empiezan a confirmar que esas huellas dejarían marcas en la salud física.

"No podemos afirmar que todas las personas que sufren un delito desarrollan enfermedades, pero existen evidencias de que los eventos traumáticos afectan la salud de las víctimas: realizan más consultas médicas, se les realizan más cirugías o tienen una mayor cantidad de síntomas somáticos", explicó a LA NACION la psicóloga Birgit Pfitzer, investigadora de la Universidad de Adelaida, en Australia.

Pfitzer acaba de finalizar un estudio piloto en víctimas de abuso sexual, violación de domicilio, estafa, violación y en sobrevivientes a intentos de homicidios. Los resultados preliminares, que la investigadora presenta hoy en la última jornada del IV Congreso Mundial de Estrés Traumático, que se realiza en el país, demostrarían la relación entre el estrés postraumático y la aparición de indicadores que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades futuras, como los problemas cardíacos.

Para determinarlo, el grupo dirigido por Pfitzer comparó los efectos del estrés crónico en la salud de dos grupos de participantes: 27 víctimas de delitos versus 31 personas que no habían sufrido ningún delito. A todos se les realizaron mediciones psicológicas para evaluar el nivel de estrés y se les extrajo muestras de sangre.

"Es muy difícil encontrar y confirmar efectos directos entre el estrés generado por un evento traumático y las enfermedades orgánicas, pero estudios previos demostraron que el estrés postraumático afecta principalmente al sistema inmune", dijo la científica alemana que realiza su investigación de doctorado en el Departamento de Psicología de la universidad australiana.

En el estudio, comentó Pfitzer, las víctimas tenían síntomas postraumáticos, entre los que suelen estar revivir la angustia del hecho vivido, repetir involuntariamente reacciones de ese momento, sentir despreocupación e indiferencia, insensibilidad emocional, aislamiento, falta de interés en las actividades diarias, vigilancia excesiva, irritabilidad o ataques de ira y sufrir falta de sueño, entre otras.

Sin embargo, aclaró la especialista, en la aparición de esos síntomas pueden influir experiencias traumáticas previas al delito, lo que confirma un estudio sueco en 6000 vendedores de comercios.

La investigación demostró que una experiencia violenta previa a un robo aumenta 2,5 veces más el riesgo de desarrollar el trastorno de estrés postraumático después de sufrir o presenciar el delito. "Hablamos de un efecto acumulativo -resumió el doctor Hans Peter Söndergaard, autor principal del estudio-. La experiencia previa podría tener alguna similitud, pero también podrían influir razones bioquímicas para ese efecto.

Las mujeres que buscaron ayuda después de una violación, por ejemplo, tienen mayor riesgo de desarrollar estrés postraumático si tienen bajo el nivel de cortisol, un descenso hormonal característico del estrés crónico y que le impide al organismo enfrentar el evento traumático."

El equipo dirigido por Söndergaard, del Instituto Nacional para la Investigación de Factores Psicosociales y Salud, de Suecia, determinó que el robo era la situación laboral negativa más frecuente (44,7%) mencionada por los vendedores. Y los investigadores observaron que sufrir un robo aumenta el nivel de ansiedad, pero no el riesgo de sufrir depresión.

Entre los participantes del estudio, 96 dijeron haber comenzado a sufrir dolor de cabeza, espalda y cuello; tener presión arterial elevada; sentir depresión, ansiedad y somnolencia; sufrir gastritis y úlcera; tener dolor en las articulaciones y desarrollar psoriasis, problemas de tiroides, fibromialgia, diabetes, asma e, incluso, aumentar de peso.

"La salud física puede desmejorar debido a las alteraciones del sueño que, a menudo, son parte del trastorno de estrés postraumático", indicó Söndergaard a LA NACION vía correo electrónico antes de la presentación de los resultados en el congreso organizado por la Sociedad Argentina de Psicotrauma.

"Durante el sueño profundo, que son los primeros 100 minutos del descanso -continuó el experto-, se suceden procesos regenerativos que se alteran cuando el desorden del sueño forma parte del trastorno. Lo mismo ocurre con el sueño REM, lo que reduce la capacidad de procesar las emociones y de deshacerse de los problemas creados por el recuerdo del evento traumático."
 
A los tres meses . El trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la existencia de una amenaza de lesión o de muerte para quien sufre el evento traumático o un tercero, puede aparecer de manera inmediata o a los seis meses.

En la investigación dirigida por Pfitzer se analizaron los efectos del estrés traumático a partir de los tres meses posteriores al delito, aunque entre los participantes hubo personas que habían sido víctimas de un delito hacía 16 años.

"Estudiar el efecto del estrés a largo plazo en las víctimas de delitos es importante porque a menudo también sufren los problemas relacionados con el proceso legal, la incapacidad laboral y los problemas físicos y psicológicos", explicó la investigadora.

La acumulación de las tensiones que genera todo esto, y que no se agota una vez que la víctima denunció el delito y regresa a su casa, debilitaría a largo plazo las defensas del organismo.

"Entonces, las víctimas de delitos podrían sufrir deficiencias en el sistema inmune, por lo que decidimos estudiar el bienestar psicológico de los participantes y analizar distintos indicadores bioquímicos en la sangre -dijo-. Hallamos que algunos de esos marcadores habían cambiado, lo que podría deberse al estrés."

Uno de esos indicadores, el que más llamó la atención a la investigadora, fue el de la inflamación, que suele estar asociada con la aterosclerosis y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Claro que, la respuesta exacta aún se desconoce. "Existen varios mecanismos -puntualizó Söndergaard-. Uno es la sensación exacerbada a largo plazo de alerta y excitación propia del estrés postraumático. Esto puede aumentar la presión arterial y la tensión muscular, que produce dolor y fibromialgia. Otro mecanismo es la variación en distintas hormonas esteroides, como el cortisol o dehidroepiandrosterona, que pueden alterar la respuesta inflamatoria del sistema inmune y provocar enfermedad."

La recuperación del estrés postraumático depende de muchos factores, entre ellos, el apoyo social, la asistencia terapéutica, las estrategias de autorrecuperación, las creencias religiosas, la valoración personal de la realidad y las experiencias previas.

"Si alguien ha sufrido una experiencia traumática previa, el delito puede disparar muchísimas consecuencias para la salud", concluyó Pfitzer.
 
Tomado de una publicación de Fabiola Czubaj 
Derechos Reservados por Redacción de La Nación, www.lanacion.com

lunes, 28 de febrero de 2011

ESTRÉS EN ADOLESCENTES: UN PROBLEMA DE CUIDADO


Los jóvenes de hoy viven bajo presión en el mundo en que se desenvuelven: Universidad, colegio, familia, relaciones interpersonales son algunos factores de tensión. Si siente demasiada presión emocional o no está durmiendo bien usted puede estar sufriendo de estrés, por eso en este artículo le daremos algunos tips para reducirlo y superarlo.

El estrés es un síntoma del cuerpo para protegerse de la presión física o emocional en alguna situación extrema en la que la persona se ve involucrada. Esta enfermedad puede presentarse en adultos, jóvenes o niños, pero estudios psicológicos revelan que la adolescencia es la época de la vida en la que se está más expuesto a situaciones  complicadas que conducen al estrés.

Claudia Rodríguez, enfermera de la Universidad de La Sabana, manifestó que “cuando uno se estresa obviamente todos sus signos vitales se aumentan para estar más en alerta. Lo importante es que vuelvan a los niveles normales. El problema es que a veces el estrés no da tiempo para que la cifra tensional se nivele”. 
Los jóvenes tienden a ser inseguros y están llenos de dudas y miedos a la hora de tomar decisiones en sus vidas. Por eso, es importante que tanto los padres como los adolecentes reconozcan los síntomas del estrés y adopten nuevos hábitos en su vida. A continuación nombraremos algunos de los síntomas:
ü Culpar a los demás por sus fracasos o acciones inadecuadas.
ü Padecer de insomnio.
ü Sentirse tenso y furiosos cuando le hacen algún reclamo.
ü Ser negativo en situaciones de la vida.
ü Sentirse exhausto sin haber hecho esfuerzo alguno.
Si la persona se siente identificada con dos o más de los síntomas anteriromente descritos, el doctor Mauricio Arturo hace algunas recomendaciones para controlar esta enfermedad que aqueja a más de un adolecente.
ü Aliméntese de manera balanceada, elimine preferiblemente la Coca Cola, el tinto (cafeína), el cigarrillo y el alcohol.
ü Busque actividades en las que pueda divertirse al máximo, consiga un hobby que lo haga olvida sus preocupaciones.
ü Dialogue con sus padres o con personas a las que le tenga confianza, así ellos le ayudarán a encontrar solución a los problemas que tanto lo preocupan y usted librará tensiones.
ü Aprenda técnicas de relajación: respire profundo, cuente hasta diez, aunque no parezca eso funciona, intente practicar yoga.
Es de vital importancia que el paciente reconozca y aprenda a manejar los problemas como oportunidades que lo harán crecer como persona. Respire, tomé su tiempo y relájese que juventud hay solo una.
Tomado de www.unisabanaradio.tv
Derechos reservados por La Universidad de la Sabana
Autora: Dra. María Angélica Medina