Continuando con nuestro artículo sobre CONDUCTA SUICIDA COMO CONSECUENCIA DEL ESTRES LABORAL, vamos a ampliar un poco
esta información con el fin de profundizar en el tema, basados en resultados de
investigaciones expuestos por Cesar Martínez en RiesgosLaborales.com.
Como mencionamos en nuestro primer articulo, las variables que pueden
llevar al suicidio pueden ser el burnout, mobbing, estrés postraumático; y
ahora introducimos dos nuevas situaciones: Karoshi y Karojisatsu (términos
japoneses asociados a la muerte por causas laborales), que explicaremos mas
adelante.

Referentes al burnout son muchas las investigaciones que coinciden en
concluir que las profesiones que implican atención a usuarios o personal de la
salud, son mas propensas a sufrir el Síndrome de Quemado, manifestado
inicialmente por agotamiento emocional, despersonalización y bajo sentido de autorrealización.
Los profesores, médicos y personal de atención sanitaria son quienes mas
afectados se ven por el síndrome.
Una investigación realizada por Wallace, JE et al. (2009), que analizo
el estado de salud de los médicos durante 24 años, concluyó que entre un 25% y
un 60% sufren de burnout. Mientras investigaciones españolas (Mingote Adán, JC,
1998) descubrieron diferencias dentro del mismo grupo de profesionales,
señalando la influencia del nivel de atención donde trabajan los médicos, pues según
este estudio los médicos que trabajan con pacientes de alta mortalidad sufren
mas por burnout, a esto se le suma el tabaquismo, la ingesta de café y bebidas alcohólicas
y el consumo de sustancias psicoactivas.
Así, el burnout no solo tiene consecuencias a nivel psicológico, como la depresión,
entre otros, sino a nivel neurológico, pues dificulta la neurogenesis y a su
vez afecta la movilización de estrategias de afrontamiento en situaciones
estresantes.


Entre los trastornos asociados al mobbing se encuentran: Trastorno de
Ansiedad Generalizada, Trastorno de pánico, depresión, Síndrome de Estrés Postraumático,
trastornos de somatización, adicciones, cambios de personalidad y en ultima
instancia el suicidio.
El experto en mobbing, Heinz Leyman, ha realizado múltiples investigaciones
sobre el tema, y ha encontrado que, en Suecia entre el 10 y el 20% de los suicidios
se dieron por causas laborales; este porcentaje es mayor al presentado en las
investigaciones españolas donde las cifran alcanzaban un 15%. Adicionalmente la
elección del lugar del suicidio también tiene intenciones comunicativas, pues
si se realiza en el lugar de trabajo “se puede interpretar como un último
intento de rebeldía o como una acusación póstuma”.
Por otra parte, un estudio realizado en Japón demostró que el riesgo de
suicidio esta mas asociado con bajo control sobre el trabajo que a la carga de
trabajo en si. A esta situación se le designo karojisatsu, mientras el Karoshi
es el término japonés empleado para la muerte como consecuencia de exceso de
trabajo, que genera una hemorragia o infarto cerebral o un infarto, lo cual es
confirmado por las numerosas investigaciones sobre la relación entre el estrés
y las enfermedades cardiovasculares.
La condición psicológica que presenta más riesgo de suicidio es el
Trastorno de estrés postraumático, siendo la probabilidad de un 90%, seis veces
mayor que en personas sin enfermedades mentales. En ámbitos laborales,
situaciones como violencia, delitos, robos, accidentes o muerte repentina
pueden ocasionar un trastorno de estrés postraumático. Investigaciones señalan
que son los adultos jóvenes quienes tienen mayor riesgo de suicidio (Wonderlich,
U y cols., 1997).
En Europa, las medidas para reducir el riesgo laboral y atender la salud
mental, se establecieron en 2008 en el “Pacto Europeo para la Salud Mental y el
Bienestar” donde se reconoció que las condiciones laborales representan un
papel significativo de la salud mental y que su mala administración puede
llevar a la aparición de enfermedades mentales o finalmente al suicidio.
Por su parte en Colombia, de acuerdo a la ley 1616 de Salud Mental, son las
Administradoras de Riesgos Laborales quienes deben generar estrategias,
servicios y programas tendientes a proteger, mejorar y recuperar la salud
mental de los trabajadores. Sin embargo, las empresas son las primeras que
deben reconocer no solo la importancia de tomar medidas correctivas cuando se
presentan condiciones mentales sino de ejecutar medidas preventivas y asegurar
el bienestar físico y mental de los trabajadores.
Bibliografía
MINGOTE ADÁN, J.C. El paciente que padece un trastorno depresivo en el
trabajo. Med Segur Trab 2009; 55 (214): 41-63. Neuropsychopharmacology
(2004)29:1765-1781.
Presidencia de la Republica, Ley 1616 de 21 de Enero de 2013 Ley de SaludMental y otras disposiciones.

