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lunes, 18 de abril de 2011

Japón bajo efectos del estrés postraumático

Las palabras "Ganbaro Nipón" Sé fuerte Japón brillan todas las noches desde la Torre de Tokio, segun aseguran las noticias publicadas por TOKIO CNN. Una sociedad conocida en todo el mundo por su cultura estoica ha sido golpeada por el temblor masivo y el desastre nuclear, según residentes y expertos. Andrew Grimes, un psicólogo clínico que trabaja en Japón, dijo que los eventos y sus conmociones literales y figuradas han tenido "un efecto severo en el sentido de seguridad de las personas". "Es un territorio inexplorado hasta cierto punto", dijo Grimes. "Pero creo que la salud mental se inherente a nosotros, y será así por un rato más".

Junichi Onodera, el director de un hospital sumamente dañado en el norte de Japón, dijo que las heridas psicológicas estarán presentes más allá de las crisis actuales. Onodera está encargado del hospital de la prefectura de Iwate en Yamada, una ciudad que estuvo en medio del tsunami luego del terremoto del 11 de marzo. Todavía hay algas marinas en algunos de los cajones del primer piso, y las máquinas de rayos X, camas y sillas de ruedas más dañadas están en el estacionamiento.

Doctores exhaustos y enfermeras que se quedaron sin casa, duermen a lado de los pacientes, muchos de los que llegan sufren lo que Onodera relaciona con el desorden de estrés postraumático.

"¿Pero qué podemos hacer?", pregunta. "No hay psicólogos que nos puedan ayudar con eso".
El terremoto mató a más de 13,000 personas en la región. Otras 15,000 siguen perdidas y las tropas japonesas todavía están revisando las ruinas de los pueblos en la costa en busca de cuerpos. 

La nación ha sido atacada por temblores. Pero el de 9 grados de hace un mes ha generado réplicas durante ese mismo tiempo, con más de ocho muertes causadas por ellas. "El grado de temor por los temblores ha aumentado en los últimos días", dijo a CNN Ryuji Kita, un empresario de Tokio. Kita dijo que las constantes réplicas han puesto a su familia al borde, y que recibe un correo electrónico de sus amigos y familiares por cada réplica. En Tokio, más de 300 kilómetros al sur de dónde el impacto pegó más fuerte, al desastre le siguió un breve periodo de apagones y una extensa campaña de ahorro de energía.

Afuera de un antro a la vuelta del Kantei, la oficina del primer ministro, un anuncio dce “Ahorra energía y continúa” un eco de un icónico póster británico de la Segunda Guerra MundialMuchas estaciones del metro han estado a media luz, y cuando empezaron los juegos de béisbol luego de retrasar el inicio de temporada después de tres semanas, muchos de los partidos jugados en el área de servicio de la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tepco) fueron pasados a la tarde.

Tepco enfrenta un 20 % de disminución en su capacidad desde que el temblor afectó a dos de sus plantas nucleares. Una de ellas es Fukushima Daiichi, el centro de una crisis que Japón declaró en el nivel más alto de accidentes nucleares el martes. Yoshi Domoto, director ejecutivo de la sociedad Americo Japonesa de Georgia, dijo que los japoneses se han unido a través de una historia de desastres.

"Están más orientados a trabajar en grupo que los estadounidenses, así que eso les está ayudando", dijo Domoto. Ese sentimiento de comunidad hace que la gente esté menos aislada de lo que estaría, dijo Lonny Carlile del Centro de Estudios Japoneses en la Universidad de Hawai, en Manoa. Los vecinos tienden a unirse, responsabilizándose por sus residentes, repartiendo circulares o limpiando. Luego del tsunami, gobiernos locales rápidamente designaron las ciudades que recibirían a sobrevivientes de los lugares más afectados, dijo Carlile.

"Tienes lo que en esencia es una rutina planeada que iniciará en casos de emergencia", dijo Carlile. Y en Estados Unidos, expatriados están reuniendo dinero para el desastre. La comunidad japonesa en Los Ángeles es tan grande que las prefecturas japonesas tiene sus organizaciones locales, dijo Gwen Muranaka, editora en inglés del Rafu Shimpo, un periódico Americo Japonés. "Creo que hay un compromiso real", dijo. "Esto no va a terminar en un mes. La gente se siente comprometida en ayudar".

Pero a la sombra de Fukushima Daiichi, los temores de una posible contaminación de agua y comida han generado una "enorme incapacidad de calmarse", dijo Grimes, el director de Servicios de Asesoría de Tokio. Y muchas personas en Tokio que dependen de trenes para moverse "están muy preocupadas y temerosas de quedarse atrapadas, como estuvimos ese primer viernes”. 

Grimes dijo que psiquiatras y psicólogos esperan ver un incremento en el número de pacientes con depresión, ansiedad, insomnio, pesadillas y problemas de apetito en los próximos meses.
"Hemos tenido a más gente que la primera vez, incluyendo a parejas", dijo.

Mientras continúa la crisis nuclear, tanto el gobierno japonés como la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio se han enfrentado a la creciente crítica por su respuesta y su inhabilidad para estimar cuando resolverán los problemas. El partido del primer ministro Naoto Kan, el Partido Democrático, fue apaleado en la primer ronda de elecciones locales el domingo, las pérdidas dijo el martes fueron "muy difíciles para nuestro partido". Y con la crisis que empieza a afectar a la economía japonesa, Kan urgió a los ciudadanos a relajar algunas de las medidas de austeridad que adoptaron.

Tomado de CNN Tokio. 
Si desea consultar el articulo completo, dar click al siguiente link: Los japoneses aprenden a vivir con estrés, temor e inseguridad
Derechos reservados por TOKIO (CNN)

domingo, 6 de marzo de 2011

Ser víctima de un delito aumenta el riesgo de enfermar

El estrés postraumático y el daño psicológico aumentan el riesgo de sufrir enfermedades futuras, tales como problemas cardíacos, después de sufrir o presenciar un delito , y tiene efecto acumulativo

Lejos de los debates sin soluciones sobre las frecuentes olas de delitos en las que queda sumergida la tranquilidad social, están las huellas psicológicas con las que las víctimas deben convivir de por vida. Nuevos estudios empiezan a confirmar que esas huellas dejarían marcas en la salud física.

"No podemos afirmar que todas las personas que sufren un delito desarrollan enfermedades, pero existen evidencias de que los eventos traumáticos afectan la salud de las víctimas: realizan más consultas médicas, se les realizan más cirugías o tienen una mayor cantidad de síntomas somáticos", explicó a LA NACION la psicóloga Birgit Pfitzer, investigadora de la Universidad de Adelaida, en Australia.

Pfitzer acaba de finalizar un estudio piloto en víctimas de abuso sexual, violación de domicilio, estafa, violación y en sobrevivientes a intentos de homicidios. Los resultados preliminares, que la investigadora presenta hoy en la última jornada del IV Congreso Mundial de Estrés Traumático, que se realiza en el país, demostrarían la relación entre el estrés postraumático y la aparición de indicadores que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades futuras, como los problemas cardíacos.

Para determinarlo, el grupo dirigido por Pfitzer comparó los efectos del estrés crónico en la salud de dos grupos de participantes: 27 víctimas de delitos versus 31 personas que no habían sufrido ningún delito. A todos se les realizaron mediciones psicológicas para evaluar el nivel de estrés y se les extrajo muestras de sangre.

"Es muy difícil encontrar y confirmar efectos directos entre el estrés generado por un evento traumático y las enfermedades orgánicas, pero estudios previos demostraron que el estrés postraumático afecta principalmente al sistema inmune", dijo la científica alemana que realiza su investigación de doctorado en el Departamento de Psicología de la universidad australiana.

En el estudio, comentó Pfitzer, las víctimas tenían síntomas postraumáticos, entre los que suelen estar revivir la angustia del hecho vivido, repetir involuntariamente reacciones de ese momento, sentir despreocupación e indiferencia, insensibilidad emocional, aislamiento, falta de interés en las actividades diarias, vigilancia excesiva, irritabilidad o ataques de ira y sufrir falta de sueño, entre otras.

Sin embargo, aclaró la especialista, en la aparición de esos síntomas pueden influir experiencias traumáticas previas al delito, lo que confirma un estudio sueco en 6000 vendedores de comercios.

La investigación demostró que una experiencia violenta previa a un robo aumenta 2,5 veces más el riesgo de desarrollar el trastorno de estrés postraumático después de sufrir o presenciar el delito. "Hablamos de un efecto acumulativo -resumió el doctor Hans Peter Söndergaard, autor principal del estudio-. La experiencia previa podría tener alguna similitud, pero también podrían influir razones bioquímicas para ese efecto.

Las mujeres que buscaron ayuda después de una violación, por ejemplo, tienen mayor riesgo de desarrollar estrés postraumático si tienen bajo el nivel de cortisol, un descenso hormonal característico del estrés crónico y que le impide al organismo enfrentar el evento traumático."

El equipo dirigido por Söndergaard, del Instituto Nacional para la Investigación de Factores Psicosociales y Salud, de Suecia, determinó que el robo era la situación laboral negativa más frecuente (44,7%) mencionada por los vendedores. Y los investigadores observaron que sufrir un robo aumenta el nivel de ansiedad, pero no el riesgo de sufrir depresión.

Entre los participantes del estudio, 96 dijeron haber comenzado a sufrir dolor de cabeza, espalda y cuello; tener presión arterial elevada; sentir depresión, ansiedad y somnolencia; sufrir gastritis y úlcera; tener dolor en las articulaciones y desarrollar psoriasis, problemas de tiroides, fibromialgia, diabetes, asma e, incluso, aumentar de peso.

"La salud física puede desmejorar debido a las alteraciones del sueño que, a menudo, son parte del trastorno de estrés postraumático", indicó Söndergaard a LA NACION vía correo electrónico antes de la presentación de los resultados en el congreso organizado por la Sociedad Argentina de Psicotrauma.

"Durante el sueño profundo, que son los primeros 100 minutos del descanso -continuó el experto-, se suceden procesos regenerativos que se alteran cuando el desorden del sueño forma parte del trastorno. Lo mismo ocurre con el sueño REM, lo que reduce la capacidad de procesar las emociones y de deshacerse de los problemas creados por el recuerdo del evento traumático."
 
A los tres meses . El trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la existencia de una amenaza de lesión o de muerte para quien sufre el evento traumático o un tercero, puede aparecer de manera inmediata o a los seis meses.

En la investigación dirigida por Pfitzer se analizaron los efectos del estrés traumático a partir de los tres meses posteriores al delito, aunque entre los participantes hubo personas que habían sido víctimas de un delito hacía 16 años.

"Estudiar el efecto del estrés a largo plazo en las víctimas de delitos es importante porque a menudo también sufren los problemas relacionados con el proceso legal, la incapacidad laboral y los problemas físicos y psicológicos", explicó la investigadora.

La acumulación de las tensiones que genera todo esto, y que no se agota una vez que la víctima denunció el delito y regresa a su casa, debilitaría a largo plazo las defensas del organismo.

"Entonces, las víctimas de delitos podrían sufrir deficiencias en el sistema inmune, por lo que decidimos estudiar el bienestar psicológico de los participantes y analizar distintos indicadores bioquímicos en la sangre -dijo-. Hallamos que algunos de esos marcadores habían cambiado, lo que podría deberse al estrés."

Uno de esos indicadores, el que más llamó la atención a la investigadora, fue el de la inflamación, que suele estar asociada con la aterosclerosis y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Claro que, la respuesta exacta aún se desconoce. "Existen varios mecanismos -puntualizó Söndergaard-. Uno es la sensación exacerbada a largo plazo de alerta y excitación propia del estrés postraumático. Esto puede aumentar la presión arterial y la tensión muscular, que produce dolor y fibromialgia. Otro mecanismo es la variación en distintas hormonas esteroides, como el cortisol o dehidroepiandrosterona, que pueden alterar la respuesta inflamatoria del sistema inmune y provocar enfermedad."

La recuperación del estrés postraumático depende de muchos factores, entre ellos, el apoyo social, la asistencia terapéutica, las estrategias de autorrecuperación, las creencias religiosas, la valoración personal de la realidad y las experiencias previas.

"Si alguien ha sufrido una experiencia traumática previa, el delito puede disparar muchísimas consecuencias para la salud", concluyó Pfitzer.
 
Tomado de una publicación de Fabiola Czubaj 
Derechos Reservados por Redacción de La Nación, www.lanacion.com

martes, 19 de octubre de 2010

Estrés postraumático en 33 mineros

Los primeros síntomas de estrés postraumático comenzaron a aparecer en algunos de los 33 mineros rescatados el pasado miércoles de la mina San José, donde permanecieron 70 días, dijeron fuentes médicas.

El subdirector del Hospital de Copiapó, Jorge Montes, dijo el viernes que Mario Sepúlveda, el segundo minero que emergió a la superficie y que sorprendió por su vitalidad y disposición anímica, está siendo evaluado por el equipo de salud mental.

El coordinador de los psicólogos de la Operación San Lorenzo, Alberto Iturra, explicó que los mineros salieron “muy agotados y cuando uno está agotado la sensibilidad aumenta casi al máximo y las tolerancias bajan a casi el mínimo”.

“Ellos necesitan un periodo de descanso y de adaptación. Tienen que superar exitosamente este proceso de recuperación, pero en general todos ellos lo van a conseguir exitosamente”, indicó Iturra.

Sepúlveda y otros 28 compañeros permanecen aún en el Hospital de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, hasta donde fueron trasladados después de salir de su encierro a 622 metros de profundidad.

Resultados satisfactorios

El doctor Montes señaló a periodistas que “la situación hoy es bastante satisfactoria, todo ha salido como esperábamos, es así como aseguramos que se están produciendo algunas altas en nuestro hospital. Estimamos que no va a ser menor de 10 mineros”.

En un nuevo parte médico sobre la situación de los trabajadores rescatados desde la profundidad del yacimiento San José, Montes informó que las dolencias respiratorias y oftalmológicas “no van a motivar una estadía prolongada” de los dos mineros que las padecen.

“Se han despejado bastantes problemas desde el punto de vista médico. El problema respiratorio de un paciente en particular y el problema oftalmológico de otro paciente están absolutamente manejados y no van motivar una estadía prolongada en este hospital”, explicó.

El jueves por la noche, salieron los primeros tres mineros del hospital, ellos son Juan Illanes, Edison Peña y el boliviano Carlos Mamani, quienes fueron dados de alta y llevados a sus hogares, en donde fueron recibidos por sus familiares y decenas de vecinos.

Tomado de Univision.com NOTICIAS
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